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viernes, 2 de agosto de 2013

Decir siempre la verdad aunque cueste




Mateo 14:1-12
"Por aquel mismo tiempo, Herodes, el que gobernaba en Galilea, oyó hablar de Jesús, y dijo a los que estaban a su servicio: «Ése es Juan el Bautista, que ha resucitado. Por eso tiene este poder milagroso.»
Es que Herodes había hecho arrestar y encarcelar a Juan. Lo hizo por causa de Herodías, esposa de su hermano Filipo, pues Juan había dicho a Herodes: «No debes tenerla como tu mujer.»,
Herodes, que quería matar a Juan, tenía miedo de la gente, porque todos creían que Juan era un profeta. Pero en el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías salió a bailar delante de los invitados, y le gustó tanto a Herodes que le prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera. Ella entonces, aconsejada por su madre, dijo a Herodes:
—Dame en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
Esto entristeció al rey Herodes; pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados, mandó que se la dieran.
Ordenó, pues, cortarle la cabeza a Juan en la cárcel; luego la llevaron en un plato y se la dieron a la muchacha, y ella se la entregó a su madre.
Llegaron los seguidores de Juan, se llevaron el cuerpo y lo enterraron; después fueron y avisaron a Jesús."
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A Jesús le espera el mismo destino que a su precursor, Juan el Bautista. Un profeta auténtico no sólo es rechazado en su tierra -como decía Jesús ayer-, sino que ese rechazo termina, muchas veces, con la muerte.
A Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, hijo de Herodes el Grande (el de los inocentes de Belén), lo que oye contar de Jesús le recuerda a Juan el Bautista. No tiene la conciencia tranquila, porque le había hecho matar en la cárcel, por instigación de Herodías.
La figura del Bautista es recia y admirable, en su coherencia, en la lucidez de su predicación y de sus denuncias.
También en eso es Precursor de Jesús. Es valiente y comprometido. Dice la verdad, aunque desagrade.
Es figura, también, de tantos cristianos que han muerto víctimas de la intolerancia por el testimonio que daban contra situaciones inaguantables. Los profetas mudos prosperan. Los auténticos suelen terminar mal.
Jesús nos dijo que debíamos ser luz y sal y fermento de este mundo. O sea, profetas. Profetas son los que interpretan y viven las realidades de este mundo desde la perspectiva de Dios. Por eso, muchas veces, tienen que denunciar el desacuerdo entre lo que debería ser y lo que es, entre lo que Dios quiere y lo que los intereses de determinadas personas o grupos pretenden.
Un cristiano deberá estar dispuesto a todo. Ya anunció Jesús a los suyos que los llevarían a los tribunales, que los perseguirían, que los matarían. Como a él. Y, sin embargo, vale la pena ser coherentes y dar testimonio del mensaje de Jesús en nuestro mundo, empezando por nuestra familia, grupo o comunidad.

jueves, 1 de agosto de 2013

Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta



Mateo 13:54-58
"En aquel tiempo Jesus llegó a su propia tierra, donde comenzó a enseñar en la sinagoga del lugar. La gente, admirada, decía: —¿Dónde aprendió éste todo lo que sabe? ¿Cómo puede hacer esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero, y no es María su madre? ¿No es el hermano de Santiago, José, Simón y Judas, y no viven sus hermanas también aquí entre nosotros? ¿De dónde le viene todo esto? Y se resistían a creer en él. Pero Jesús les dijo: —En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra y en su propia casa. Y no hizo allí muchos milagros porque aquella gente no tenía fe en él."
-Jesús llegó a su pueblo y se puso a enseñar en aquella sinagoga.
La gente decía asombrada: "¿De dónde saca éste ese saber y esos milagros?".
Los Nazarenos creen conocer a Jesús.
Sin embargo, entrevén que su persona es misteriosa: "¿de dónde le viene ese saber y esos milagros?" ¡Nada es tan peligroso como el pretender saberlo todo! Uno se cierra. No tiene nada que aprender. Y son los familiares de Jesús, en Nazaret, los que están más cerrados contra El.
¡Señor, conserva nuestras mentes y nuestros corazones abiertos! disponibles, prestos a renunciar a todo lo que creemos saber para ir más allá...
Es el secreto para tantas crisis que alcanzan a tantas vidas.
"Dudo. Me pregunto..." Invitación providencial a abandonar nuestras seguridades, nuestras certezas, para progresar y purificar nuestra Fe.
-¿No es el hijo del carpintero? ¡Si su madre es María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas! ¡Si sus hermanas viven todas aquí! ¿De dónde saca entonces todo eso?
Es todo el clan familiar, todos los primos y primas que quieren recuperar a Jesús.
Se le reprocha su origen modesto: después de todo no es más que un carpintero. Y situándose al lado de los pobres, es paradójico que Jesús no fuera comprendido por el pueblo sencillo como tampoco lo fue por los fariseos: ¡Se esperaba a un Mesías glorioso, poderoso, misterioso, celestial, transcendente! Pero Dios no encaja en nuestras ideas estereotipadas.
Y nosotros, los que intentáramos condenar a esos "incrédulos" de Nazaret ¡cometeríamos su mismo error! pues no sabemos reconocer a Dios en la modestia y humildad de las situaciones ordinarias. Dios está aquí, y le buscamos fuera.
-Y aquello les resultaba escandaloso.
¡Sin haber hecho nada malo, Jesús escandaliza! ¡Un hombre, una mujer de bien, sin quererlo, pueden provocar caídas o desaciertos! ¡Esto le ocurrió a Jesús! el perfecto, el inocente, el santo.
Pues bien, Señor, después de esto ¿cómo podría pedir verme librado de las ambigüedades de mi vida? Señor, ayúdame más bien a soportarlas como las has soportado.
Con demasiada facilidad se dice hoy que la Fe se pierde, que la moral no es tenida en cuenta, porque ya no se enseña la fe ni la moral, o por tal o cual otra razón... ¡Cuando el mismo Jesús no logro convencer a sus propios compatriotas! Misterio del rechazo de la Fe.
-No hizo allí muchos milagros, por su falta de Fe.
Sorprendente respeto a la libertad. Dios no fuerza las consciencias.
Noel Quesson
Palabra de Dios para cada dia