Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: Por Belcebú, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios. Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino? Porque decís que yo expulso los demonios por Belcebú. Si yo expulso los demonios por Belcebú, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.
Oración introductoria
Señor, quiero estar siempre unido a Ti, por eso hoy quiero tener este encuentro contigo en la oración. Dame la luz y fortaleza para acallar todo lo que pueda ser factor de distracción o de evasión. Creo, espero y te amo.
Petición
Dios mío, dame la gracia de saber acogerte en mi corazón para vivir siempre unido a Ti.
Meditación del Papa
¿En qué consiste esta profunda sanación que Dios obra a través de Jesús? Se trata de una paz verdadera, completa, fruto de la reconciliación de la persona con sí misma y en todas sus relaciones: con Dios, con los demás, con el mundo. En efecto, el Diablo siempre está tratando de arruinar la obra de Dios, sembrando la división en el corazón humano, entre el cuerpo y el alma, entre el hombre y Dios, en las relaciones interpersonales, sociales, internacionales, e incluso entre el hombre y la creación. El mal siembra la guerra; Dios crea la paz. De hecho, como dice san Pablo: Cristo “es nuestra paz: el que de dos pueblos hizo uno, derribando el muro divisorio, la enemistad, a través de su carne”. Para llevar a cabo esta obra de reconciliación radical Jesús, el Buen Pastor, ha debido convertirse en Cordero, “el Cordero de Dios… que quita el pecado del mundo”. Sólo así ha podido llevar a cabo la maravillosa promesa del Salmo: “Bondad y amor me acompañarán todos los días de mi vida, / y habitaré en la casa de Yahvé / un sinfín de días”. (Benedicto XVI, 22 de julio de 2012).
Reflexión
A Jesús algunos tampoco le escuchan ni le hacen caso. Para no tener que prestar atención a lo que dice porque es incómodo buscan excusas. Hoy el evangelio nos presenta una que es realmente poco razonable: quien expulsa demonios está en conveniencia con el mismo Satanás.
La respuesta de Jesús está llena de sentido común: un reino divido no podrá subsistir. Lo que pasa es que sus adversarios no quieren reconocer lo evidente, que ya llega el Reino prometido. Sin embargo, si aceptan esto tendrían que aceptar a Jesús como el Mesías de Dios y por lo tanto hacer caso del testimonio que está dando.
Es triste, pero observamos que aquellos que se quejan de Jesús son precisamente algunos del pueblo elegido, los que oficialmente se consideran los mejores. No obstante, vemos que no hay sinceridad. No quieren ver la luz. Jesús les acusaría en otras ocasiones de pecar contra el Espíritu Santo, es decir, de pecar contra la luz que es evidente: no quieren verla.
En nuestra vida, ¿vemos y aceptamos esta luz como venida de Dios? Esta luz se nos revela de manera especial en la cuaresma. O, por el contrario, ¿Cristo también se quejará de nosotros por no aceptarla? De nosotros depende abrir nuestro corazón a la luz verdadera para que ilumine plenamente nuestro interior.
Propósito
Crecer mi sentido de vigilancia a través de una vida de oración y sacramentos, para no caer en la tentación.
Diálogo con Cristo
Señor, quiero vivir desde la perspectiva del amor: que por amor a Ti, sea caritativo; que por amor a Ti, sea auténtico; que por amor a Ti, sea humilde. Que el amor a Ti me lleve a la misión con un espíritu exigente, decidido y audaz, sabiendo que las crisis y tentaciones del mal no podrán hacer mella, si vivo unido a Ti.
P. Clemente González / es.catholic.net
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jueves, 7 de marzo de 2013
jueves, 14 de febrero de 2013
Únete a Cristo, regresa al camino
Únete a Cristo, regresa al camino
Del santo evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día”. Decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?”.
Oración introductoria
Jesús, se nota que lo que Tú querías no era -ni ha sido nunca- ganarte un buen número de seguidores que quisieran ir en pos de ti para hacer milagros, o para adquirir mucha fama entre la gente, o incluso para vivir un evangelio diseñado a su comodidad. Por eso, desde que predicaste tu mensaje, dejaste bien claro que implicaba necesariamente la cruz, renunciar a sí mismo, perder la vida por Ti. Ese es el camino para seguirte, para acercarnos al misterio tan gigante de tu persona y para encontrar en Ti la verdadera vida.
Petición
Jesús mío, dame mucha fe y amor para llevar la cruz que tú me has dado, pues es el camino por donde has querido que te encuentre y llegue hasta Ti.
Meditación del Papa
Es necesario recordar siempre las palabras del Concilio Vaticano II: “De nada sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del mundo nuevo” [...] El Evangelio es la mayor fuerza de transformación del mundo, pero no es una utopía ni una ideología. Las primeras generaciones cristianas lo llamaban más bien el “camino”, es decir, la manera de vivir que Cristo practicó en primer lugar y que nos invita a seguir. A la ciudad “de la paz” se llega por este camino, que es el camino de la caridad en la verdad, sabiendo bien -como también nos recuerda el Concilio- que “no hay que buscar esta caridad sólo en las grandes cosas, sino especialmente en las circunstancias ordinarias de la vida” y que, siguiendo el ejemplo de Cristo, “debemos cargar también la cruz que la carne y el mundo imponen sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia.” (Benedicto XVI, 8 de mayo de 2011).
Reflexión
El camino que Cristo propone es difícil. Pero ¿qué es aquello que ha movido a tantos hombres y mujeres a seguir a alguien que predica todo lo contrario de que el mundo de hoy ofrece? Es cierto, que hay algo de locura en esto. Una locura que experimentan sólo quienes han conocido a Cristo y, por consiguiente, le han experimentado vivo y enérgicamente atractivo. Por algo el Papa Juan Pablo II gritaba con ardor en sus labios: “¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! ¿Qué teméis? Tened confianza en él. Arriesgaos a seguirlo. Esto exige, evidentemente, que salgáis de vosotros mismos, de vuestros razonamientos, de vuestra «prudencia», de vuestra indiferencia, de vuestra suficiencia, de vuestras costumbres no cristianas que quizá habéis adquirido. Dejad que Cristo sea para vosotros el camino, la verdad y la vida. Dejad que sea vuestra salvación y vuestra felicidad.”
Propósito
Sobrellevaré con gozo las contrariedades y dificultades que forman mi cruz de este día.
Diálogo con Cristo
Jesucristo, estoy dispuesto a seguirte por este camino hermosísimo de ser cristiano. Ante todo lo que Tú has hecho por mí, no encuentro otro camino para corresponderte que rendirme a tus pies para aprender de Ti, para vivir lo que Tú viviste. Sé que este camino entraña abnegación y sacrificio, y será fecundo sin comparaciones si busco encontrarte.
“Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor” (San Juan de la Cruz).
Miguel Esponda / es.catholic.net
Del santo evangelio según san Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día”. Decía a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?”.
Oración introductoria
Jesús, se nota que lo que Tú querías no era -ni ha sido nunca- ganarte un buen número de seguidores que quisieran ir en pos de ti para hacer milagros, o para adquirir mucha fama entre la gente, o incluso para vivir un evangelio diseñado a su comodidad. Por eso, desde que predicaste tu mensaje, dejaste bien claro que implicaba necesariamente la cruz, renunciar a sí mismo, perder la vida por Ti. Ese es el camino para seguirte, para acercarnos al misterio tan gigante de tu persona y para encontrar en Ti la verdadera vida.
Petición
Jesús mío, dame mucha fe y amor para llevar la cruz que tú me has dado, pues es el camino por donde has querido que te encuentre y llegue hasta Ti.
Meditación del Papa
Es necesario recordar siempre las palabras del Concilio Vaticano II: “De nada sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del mundo nuevo” [...] El Evangelio es la mayor fuerza de transformación del mundo, pero no es una utopía ni una ideología. Las primeras generaciones cristianas lo llamaban más bien el “camino”, es decir, la manera de vivir que Cristo practicó en primer lugar y que nos invita a seguir. A la ciudad “de la paz” se llega por este camino, que es el camino de la caridad en la verdad, sabiendo bien -como también nos recuerda el Concilio- que “no hay que buscar esta caridad sólo en las grandes cosas, sino especialmente en las circunstancias ordinarias de la vida” y que, siguiendo el ejemplo de Cristo, “debemos cargar también la cruz que la carne y el mundo imponen sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia.” (Benedicto XVI, 8 de mayo de 2011).
Reflexión
El camino que Cristo propone es difícil. Pero ¿qué es aquello que ha movido a tantos hombres y mujeres a seguir a alguien que predica todo lo contrario de que el mundo de hoy ofrece? Es cierto, que hay algo de locura en esto. Una locura que experimentan sólo quienes han conocido a Cristo y, por consiguiente, le han experimentado vivo y enérgicamente atractivo. Por algo el Papa Juan Pablo II gritaba con ardor en sus labios: “¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! ¿Qué teméis? Tened confianza en él. Arriesgaos a seguirlo. Esto exige, evidentemente, que salgáis de vosotros mismos, de vuestros razonamientos, de vuestra «prudencia», de vuestra indiferencia, de vuestra suficiencia, de vuestras costumbres no cristianas que quizá habéis adquirido. Dejad que Cristo sea para vosotros el camino, la verdad y la vida. Dejad que sea vuestra salvación y vuestra felicidad.”
Propósito
Sobrellevaré con gozo las contrariedades y dificultades que forman mi cruz de este día.
Diálogo con Cristo
Jesucristo, estoy dispuesto a seguirte por este camino hermosísimo de ser cristiano. Ante todo lo que Tú has hecho por mí, no encuentro otro camino para corresponderte que rendirme a tus pies para aprender de Ti, para vivir lo que Tú viviste. Sé que este camino entraña abnegación y sacrificio, y será fecundo sin comparaciones si busco encontrarte.
“Pon amor donde no hay amor, y sacarás amor” (San Juan de la Cruz).
Miguel Esponda / es.catholic.net
sábado, 9 de febrero de 2013
Como ovejas sin pastor. En la oración y en la acción
Marcos 6, 30-34
"Después de esto, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: —Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo. Porque iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer. Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado. Pero muchos los vieron ir, y los reconocieron; entonces de todos los pueblos corrieron allá, y llegaron antes que ellos. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas."
Oración introductoria
¡Qué testimonio de delicadeza y amor por tus discípulos Señor! Ayúdame a que este rato de oración sea el medio para conocerte y amarte más para, así, buscar solamente cumplir tu voluntad.
Petición
Jesús, que salga de mi egoísmo para ver las necesidades de quienes me rodean.
Meditación del Papa
La Palabra de Dios nos vuelve a proponer un tema fundamental y siempre fascinante de la Biblia: nos recuerda que Dios es el Pastor de la humanidad. Esto significa que Dios quiere para nosotros la vida, quiere guiarnos a buenos pastos, donde podamos alimentarnos y reposar; no quiere que nos perdamos y que muramos, sino que lleguemos a la meta de nuestro camino, que es precisamente la plenitud de la vida. Es lo que desea cada padre y cada madre para sus propios hijos: el bien, la felicidad, la realización. En el Evangelio de hoy Jesús se presenta como Pastor de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Su mirada sobre la gente es una mirada por así decirlo “pastoral”. Por ejemplo, en el Evangelio de este domingo se dice que, “habiendo bajado de la barca, vio una gran multitud; tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas”. Jesús encarna a Dios Pastor con su modo de predicar y con sus obras, atendiendo a los enfermos y a los pecadores, a quienes están “perdidos”, para conducirlos a lugar seguro, a la misericordia del Padre. (Benedicto XVI, 22 de julio de 2012).
Reflexión
Hay dos dimensiones de la vida de todo cristiano que encontramos bien delineadas en este pasaje. La oración y la acción. No son dos actividades aisladas la una de la otra. No se limitan a momentos determinados. Se trata de actitudes, más que de actos. Oración para llenarnos de Cristo. Acción para comunicarlo a los demás.
Por eso, Cristo combinaba sabiamente con sus apóstoles estos dos ingredientes. Los apóstoles vuelven de predicar y hacer milagros y Cristo se los lleva a un lugar solitario, para estar con ellos, para charlar, para que compartan con él sus alegrías y dificultades, sus victorias y derrotas. Le encanta estar con sus amigos. Disfruta cuando lo buscamos y le abrimos nuestro corazón. Cuando le miramos para aprender de Él, cuando le confiamos nuestras inquietudes y dudas. Y este contacto con el Maestro deja una huella en nuestra vida. “La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de él” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2560)
Es peligrosa la pretensión de querer hacer muchas obras y acciones por el bien de los demás; si no nos damos tiempo para estar con Cristo, a quién vamos a predicar. Pero también es un error el quedarnos solos con Él, sin salir al encuentro de nuestros hermanos. Dios nos quiere en la oración y en la acción, siempre de la mano de Cristo. Cuando Él estaba con sus apóstoles, la multitud les vio y se acercó de nuevo. Y Cristo, compadecido, se puso a enseñarles junto con los apóstoles.
Ser cristianos significa que seguimos a Cristo. Seguir sus huellas, andar detrás de Él. Anuncio, dinamismo, movimiento, entrega. No fuimos elegidos para la pasividad y el acomodamiento.
Propósito
Revisar si puedo mejorar la calidad del tiempo y el lugar que dedico a mi oración diaria.
Diálogo con Cristo
Jesús mío, gracias por recordarme que no estoy solo en la lucha por mi santificación, Tú estás siempre a mi lado, guiando y cuidando mi camino para que sepa conjugar el trabajo con la oración, el quehacer con los momentos de transformación espiritual personal. El descanso es una oportunidad que me das para mi renovación interior, para estar en condiciones de realizar con alegría mi trabajo al servicio de la familia, del prójimo y de Dios.
Ignacio Sarre / es.catholic.net
viernes, 18 de enero de 2013
Evangelio de hoy viernes 18 de enero 2013: Marcos 2, 1-12
Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de
que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio
frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a
un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a
Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde
estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al
paralítico: "Hijo, tus pecados te quedan perdonados". Algunos
escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: "¿Por qué habla
éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo
Dios?"
Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo:
"¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus
pecados te son perdonados‘ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu
casa?‘ Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para
perdonar los pecados —le dijo al paralítico—: Yo te lo mando: levántate, recoge
tu camilla y vete a tu casa".
El hombre se levantó inmediatamente, recogió su
camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban
gloria a Dios, diciendo: "¡Nunca habíamos visto cosa igual!"
Reflexión
Qué importante es la fe de los demás, aun para
nuestra propia salvación. En este pasaje nos relata San Marcos que fue
precisamente por la fe y la cooperación de los que acompañaban al paralítico
(que lo llevaron y luego se ingeniaron para poder presentárselo), que Jesús le
perdonó sus pecados y después hasta le dio la salud física.
Tú también puedes ser el instrumento de Dios para
que alguno de tus amigos o amigas se acerquen al sacramento de la
reconciliación. Algunas personas tienen mucho tiempo sin acercarse, pues
piensan que saldrán regañadas, y están en un error. El sacramento de la
Reconciliación es el SACRAMENTO DEL AMOR DE DIOS. Es el espacio en que nuestro
pecado se encuentra con la misericordia de Dios.
Los que llevaban la camilla estaban convencidos de
que Jesús haría algo por su amigo. Si tú realmente crees esto, ayuda a quien no
conoce bien el sacramento y que está esperando oír: "Tus pecados te son
perdonados".
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida.
Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro
http://www.evangelizacion.org.mx/liturgia/
jueves, 17 de enero de 2013
Evangelio de hoy: "Señor si quieres, puedes limpiarme"
Evangelio: Marcos 1, 40-45
"En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso
para suplicarle de rodillas: "Si tú quieres, puedes curarme". Jesús
se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: "¡Sí
quiero: sana!". Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad:
"No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al
sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés".
Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el
hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se
quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes."
Reflexión
¿Cómo puede el hombre que ha sido tocado por el
amor de Dios permanecer callado? Es imposible. Creo que esta puede ser la causa
por la cual muchos cristianos permanecen callados: no han sido tocados por el
amor sanante de Dios. Permanecen llenos de miedos y temores, viviendo como lo
hacían los leprosos, aislados de la comunidad.
Jesús, desde el bautismo, nos ha tocado y nos ha dicho:
¡Sana! Más aún, nos ha llenado de su Espíritu, sin embargo, no hemos dejado la
lepra de la envidia, del odio, del rencor, etc. Es necesario de nuevo decirle
al Señor: "Si quieres puedes sanarme". Él lo hará, una y mil veces,
pues nos quiere sanos y llenos de vida en el Espíritu.
Así, una vez tocados por el amor sanante de Dios,
nos convertiremos en verdaderos testigos de este amor en el mundo.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida.
Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro
http://www.evangelizacion.org.mx/liturgia/
miércoles, 9 de enero de 2013
Le faltan libros a la biblia o le sobran
La Biblia esta dividida en dos partes principales: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento. Cada una de estas partes son una serie de libros, de ahí su nombre de Biblia que en griego es “Biblos” y significa=libros ó o conjunto de libros. A esta “lista de libros inspirados por Dios” se le llama: “cánon bíblico”.
En el Nuevo Testamento tanto los católicos como los protestantes tenemos 27 libros, en eso no hay desacuerdo. Pero en el Antiguo Testamento si es diferente, pues los católicos tenemos 46 libros y los hermanos protestantes tienen 39. La diferencia son 7 libros a los cuales se les llama deuterocanonicos (Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico y 1 y 2 de Macabeos). ¿Por qué? He aquí la respuesta.
1.- El Antiguo Testamento en tiempos de Cristo.
Cuando Jesucristo inicia su ministerio público obviamente no existía nada del Nuevo sino solamente del Antiguo Testamento, y de este había dos cánones o listas que eran usadas, La primera lista con 47 libros era la llamada versión de los 70 ó canon Alejandrino; El otro canon tenía menos libros pues era de 39 y se le conocía como canon hebreo ó palestinense. Las dos se usaban, pues no existía una sola lista cerrada que todos debieran de seguir. Hasta este momento si alguno optaba por usar una lista u otra era relativamente poco importante.
2.- Los Apóstoles y sus discípulos usaron estos siete libros.
Como la versión de los setenta estaba escrita en griego y era ampliamente conocida, los Apóstoles de Jesús usaron también estos libros al citar pasajes del Antiguo Testamento, incluyendo los siete que hoy en día algunos protestantes no aceptan y que los católicos si para seguir el ejemplo de los Apóstoles. Aproximadamente dos terceras partes de las citas que los Apóstoles mencionaron están tomadas del canon alejandrino, es decir, de la lista que incluye estos siete libros deuterocanónicos.
Por lo tanto un primer comentario importante que hacer es que si los Apóstoles y sus discípulos los usaron seguramente es porque ellos los veían como libros sagrados y por eso, años después, cuando se escribe el Nuevo Testamento que fue hecho casi totalmente en griego, no dudaron en usar esos siete libros y en dejarlos con referencias de haberlos usado. Un ejemplo clarísimo esta en Hebreos 11 que nos anima a seguir el testimonio de los héroes del Antiguo Testamento:
“las mujeres recibieron a sus muertos por la resurrección. Algunos fueron torturados, rehusando aceptar ser liberados, para poder levantarse nuevamente a una vida mejor” (Heb 11, 35).
Si buscamos donde esta eso en la Biblia en ninguna parte del Antiguo Testamento Protestante se encontrara, desde el principio hasta el final, desde el Génesis hasta Malaquías – no hay alguien siendo torturado y rehusando aceptar ser liberado, por su esperanza de una mejor resurrección.
Si quiere encontrar eso que se menciona en la carta a los hebreos, tiene que mirar en el Antiguo Testamento de una Biblia Catolica – en los libros deuterocanonicos que nosotros tenemos y que ellos quitaron a la Biblia. La historia donde se nos narra esa situación se encuentra en 2 Macabeos capitulo 7. Entonces no es a los católicos a los que no sobran libros, sino a nuestros hermanos separados a los que les faltan. De hecho muchos de ellos no saben porque ó cuando les quitaron esos libros a sus Biblias.
Tambien en Hech 7,43 Esteban habla del “dios Refán”, eso esta tomado de la versión griega de los setenta que contiene los deuterocanónicos, pues en la otra versión que no los tiene se le llama “dios Quiyun”(Am 5,26). Asi que si Esteban uso la palabra “Refán” es porque para ellos era normal la version de “los setenta” que contiene los 7 libros que los protestantes rechazan y nosotros al igual que Esteban si los aceptamos.
3.-La Iglesia Católica fué la que estableció el canon bíblico (lista de libros inspirados).
Otra razón del porque en la Iglesia Católica se usan estos libros en la Biblia es por que se quiere ser fiel a la lista que se aprobó en un principio por el cristianismo. Pongamos un ejemplo para que sea mas sencillo: Si tenemos un libro X y una persona nos dice que le faltan páginas y otra nos dice que le sobran, una forma muy segura de saber quien tiene la razón es buscando al autor del libro y el libro original, de esa manera saldremos de dudas al comparar lo que nos dicen con lo que fué originalmente. En el caso de la Sagrada Escritura: ¿Quién? y ¿Cuándo? se tomó la decisión de definir que libros deberíamos de tener en la Biblia.
Encontrémoslo en la historia: El canon de la Escritura, Antiguo y Nuevo Testamento, empezó a ser definido en el Concilio de Roma en el año 382, bajo la autoridad del Papa Dámaso I. Después se confirmó en el Concilio de Hipona en el 393 y en el Concilio de Cártago en el 397. Es importante hacer notar que todos estos cánones eran idénticos a la moderna Biblia Catolica, y todos ellos incluían los deuterocanonicos.
4.- Los judíos se quedaron con el canon corto y los cristianos con el largo.
Mirando hacía lo que los judíos decidieron encontramos que ellos aproximadamente en el año 90-100 también establecieron su canon ó lista del Antiguo Testamento y se quedaron con el canon corto, principalmente porque para ellos si no estaba escrito en hebreo no tendría el mismo valor y con esto hicieron a un lado la lista mas larga y por supuesto cualquier otro libro escrito en griego como lo fue el Nuevo Testamento.
Entonces los judíos se quedaron sin esos siete libros y los cristianos si los incluyeron. ¿Si somos cristianos a quien vamos a obedecer? Por supuesto que a los responsables cristianos de aquellos tiempos. Esta es otra razón por la que en la Biblia Catolica si son incluidos, por ser fieles al cristianismo primitivo. Incluso, hay algunos judíos como los de Etiopia que siguieron con el canon largo que incluye los siete libros que tenemos.
Recuerde que todos los puntos que estamos explicando los puede confirmar por usted mismo buscando, libros y enciclopedias que hablen sobre este tema.
5.- La Iglesia Primitiva también usó los deuterocanonicos.
Para comprobar esto citaremos al estudioso protestante Sr. J. Kelly que dice: “Debería observarse que el Antiguo Testamento entonces admitido como autorizado en la Iglesia era algo mayor y comprendía más que el [Antiguo Testamento Protestante]… Siempre incluía, aunque con varios grados de reconocimiento, los llamados libros deuterocanónicos.
La razón para esto era que el Antiguo Testamento que pasó en primera instancia a las manos de los cristianos era la traducción griega conocida como versión de los setenta… la mayoría de las citas bíblicas que se encuentran en el Nuevo Testamento se basan en ella más que en la Hebrea… En los primeros dos siglos… la Iglesia parece haber aceptado como inspirados todos, o la mayoría, de estos libros adicionales, y haberlos tratados como Escritura sin más cuestión.”
Recuerde que esto lo dijo un profesor protestante. Entonces, si la Iglesia los usó en los primeros siglos con mayor razón nosotros. Un último detalle importante es que durante muchos siglos la Biblia protestante también tenía estos siete libros. Incluso Lutero, Zwinglio y Calvino los tuvieron en sus Biblias al menos como un apéndice.
Fue apenas en el año 1835 la primera vez que la imprimieron sin ellos. De hecho hoy en día gracias a la investigación, al ecumenismo y al amor a la verdad hay cada vez mas protestantes serios que están volviendo a incluirlos en sus nuevas ediciones bíblicas.
Fuente: http://defiendetufe.org
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