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domingo, 14 de septiembre de 2014

Nuestra Señora de los Dolores



Juan 19,25-27


«Y junto a la cruz de Jesús estaban Su madre, y la hermana de Su madre, María, la mujer de Cleofas, y María Magdalena. Y cuando Jesús vio a Su madre, y al discípulo a quien El amaba que estaba allí cerca, dijo a Su madre: "¡Mujer, ahí está tu hijo!" Después dijo al discípulo: "¡Ahí está tu madre!" Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa.» 

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor, Jesús 


a) Ayer, en muchas partes del mundo, se celebró la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Hoy recordamos a Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores. Al recordarla ahí, al pie de la Cruz tenemos una ocasión propicia para volver a vivir el momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar, junto con el Hijo exaltado en la Cruz, a la madre que comparte su dolor.


La escena típica para la fiesta de hoy es la estampa impresionante de una mujer al pie de la Cruz donde está siendo ajusticiado su Hijo inocente. Casi todos los discípulos han huido. Son cobardes. Pero la madre está allí, sin discursos, sin gestos desgarradores, con un dolor inmenso, pero recia, fuerte.


Estamos celebrando algo más que una anécdota, algo más que el sentimiento de una mujer juntó a su hijo moribundo. Es el misterio de María en los planes de Dios: María junto a Jesús en su hora pascual, compartiendo su muerte y, luego, su gloria. En cierto modo, la memoria de hoy completa la celebración de la fiesta de ayer: la Cruz de Cristo se hace también cruz de sus seguidores, de su comunidad, representada en primer lugar por su Madre.


En el Evangelio, toda la vida de María se nos presenta como una experiencia continuada de dolor, junto a momentos de intensa alegría y júbilo, como el Magnífica. 


De verdad, María de Nazaret aparece como mujer "experta en dolor" y como modelo en el camino del seguimiento de Cristo: la tristeza de dar a luz en el establo, el anuncio de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida del niño en el viaje al templo, la sorpresa de no entender su lenguaje, los malos entendidos y la persecución que se van acumulando sobre el joven profeta cuando empieza su misión pública y, sobretodo todo, su muerte en la Cruz y la sepultura. 


b) Nosotros nos unimos, del mismo modo, en un viacrucis más o menos dramático, a la Cruz de Cristo y compartimos su destino de entrega. Por eso le pedimos a Dios en la Misa de hoy: "Haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección".


Conviene que hoy dirijamos nuestra mirada a la Virgen de los Dolores, contemplándonos nosotros mismo en su camino de seguimiento de Cristo. Para recibir la fuerza en el ejemplo de Jesús y, también, en la admirable entereza de su Madre que, precisamente al pie de la Cruz, fue constituida madre de todos nosotros: "He ahí a tu madre".


c) Gracias Señor por tu Palabra en la que pude reflexionar sobre el gran tesoro que tengo al tener a Santa María como mi Madre. Que esta toma de conciencia me ayude a ser dócil a sus enseñanzas y cuidados, para que pueda ser cada día un mejor hijo de María. Amén.





miércoles, 10 de septiembre de 2014

Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela


San Lucas 2,15-19


«Después de que los ángeles se volvieron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: "Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha dado a conocer." Fueron apresuradamente y hallaron a María y a José con el recién nacido acostado en el pesebre. Entonces contaron lo que los ángeles les habían dicho del niño. 

Todos los que escucharon a los pastores quedaron maravillados de lo que decían. María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior.»

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor, Jesús 


a) Hoy celebramos en Venezuela la solemnidad de Nuestra Señora de Coromoto, su Patrona. El evangelio leído es de San Lucas nos narra el nacimiento de Jesús, con la presencia de María, guardando las cosas vividas en su corazón y meditándolas. 


La narración del episodio más importante de la historia es contada por Lucas de una manera tan sencilla, constatando el cómo pasa inadvertido para el mundo. Sólo unos a unos pastores les anuncia Dios el acontecimiento. Los pastores marchan a Belén impulsados por la señal que se les había dado. Al comprobarla, cuentan el anuncio del ángel y la aparición de la milicia celestial. Así se constituyen en los primeros testigos del nacimiento del Mesías. Van aprisa como fruto de la alegría de ver al Salvador. Nosotros también estamos llamados a ser testigos de la alegría de ser discípulos de Jesús y debemos anunciarlo con la sencillez de nuestras palabras y ejemplo. 


A María se le presenta como serena y contemplativa ante las maravillas que se están cumpliendo con el Nacimiento de su Hijo. María guarda esas cosas en su corazón para ponderarlas en la presencia de Dios. Esa es la actitud a la que nos invita María: contemplar los acontecimientos del mundo, de nuestra historia personal y nacional, con los ojos de la fe, confrontando los hechos en la presencia de Dios. 


b) Con respecto a la historia de esta advocación mariana que hoy celebramos en Venezuela, recordamos que data de un hecho que ocurrió en las selvas de Portuguesa, Venezuela, el 8 de septiembre de 1652, donde la Virgen María se le apareció al indio Coromoto, cacique de los indios cospes, pidiéndole que tanto él como su gente se conviertan y se bauticen, el cacique le relató lo sucedido a su encomendero, don Juan Sánchez, varios indígenas cospes se convirtieron y se bautizaron, pero no el testarudo cacique, quien se quedó solo en la selva, la Virgen se le aparece otra vez, y Coromoto, enceguecido por la ira, alza su brazo para agarrarla y desaparece, la aparición se materializó en una estampita hecha de fibra de árbol (esta misma imagen se venera hoy en Guanare).


Coromoto es mordido por una serpiente venenosa y vuelve a Guanare, herido y a punto de morir, comenzó a pedir el Bautismo, y al bautizarse, se convierte en apóstol y rogó al grupo de indios cospes rebeldes que estaba bajo su mando, que se bauticen.


Meses después, Coromoto, ahora con el nombre cristiano de Angel Custodio, muere en buena vejéz. El Pápa Pio XII en 1950, la declaró Patrona de Venezuela y el Papa Juan Pablo II la coronó en su visita al Santuario mariano en Guanare.


c) ¡Oh, Santísima Virgen María de Coromoto, Madre de Misericordia!, confiamos a nuestra amada patria Venezuela a Tu Amoroso cuidado. Madre querida, te suplicamos reclames comotuya esta Tierra de Gracia, para Gloria de Tu Divino Hijo Jesucristo, verdaderamente presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en el Santísimo y Divinísimo Sacramento del Altar, a quien Venezuela le ha sido consagrada. Amén.